¿Qué tratamos?

El límite entre la ansiedad normal y patológica viene determinado por la intensidad y duración de los síntomas. Cuando esta ansiedad se convierte en intensa y crónica acaba siendo debilitadora y disfuncional, sobretodo si la persona se encuentra continuamente anticipando peligros o esperando que se repitan amenazas. Tanto el tipo de estimulo capaz de evocar la respuesta de ansiedad como el tipo de respuesta que se dé a esta vendrá determinado por las características de cada persona.

Entre los síntomas más comunes podemos encontrar: irritabilidad, tensión muscular, inquietud, impaciencia, fatigabilidad, dificultades de concentración, alteraciones del sueño, sensación de amenaza, etc.

Según la clasificación internacional (DSM-IV TR), dentro de los trastornos de ansiedad podemos encontrarnos:

Ataques de pánico (crisis de ansiedad, crisis de angustia) con o sin agorafobia. Agorafobia sin ataques de pánico. Fobia específica. Fobia social. Trastorno de ansiedad generalizada. Trastorno por estrés agudo. Trastorno por estrés postraumático. Trastorno obsesivo compulsivo. Trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica. Trastorno de ansiedad inducido por sustancias.

ANSIEDAD

Es un estado emocional en el que frecuentemente se experimenta una sensación de angustia y desesperación permanentes, puede afectar a personas de todas las edades y sobretodo a aquellas que están sometidas a una tensión familiar o laboral constante, y también aquellas que han desarrollado un exceso de perfeccionismo que acaba convirtiéndose en un estado de desesperación constante, que impide que la persona disfrute del presente, pensando siempre en la actividad posterior.

 

Ahora bien, no hay que confundir un síntoma como la tristeza con un síndrome como la depresión. Los aspectos en los que nos basamos para diferenciar si se trata de una tristeza normal o patológica serían la intensidad de dicha tristeza y el tiempo que hace que la persona convive con ella. Es importante saber si se puede detectar una causa que provoque este estado y ver de qué manera está alterando la vida familiar, social y laboral.

 

Normalmente la tristeza patológica va acompañada además de pérdida importante de iniciativa, de sentimientos de culpa, apatía generalizada, desamparo (la soledad no puede evitarse), desesperanza (no hay un futuro mejor) y desventura (el destino es negativo) que provocan que las ideas autolíticas puedan aparecer. El suicidio por depresión es una de las diez primeras causas de muerte en el adulto y en población adolescente ocupa el tercer lugar. Además de este grave riesgo, la DEPRESIÓN es una de las enfermedades más incapacitantes que existen y es uno de los principales motivos de baja laboral.

DEPRESIÓN

Nos encontramos sometidos diariamente a múltiples situaciones en las que predominan la enfermedad, los desengaños, las decepciones, los contratiempos, etc. Esto provoca que nuestro ánimo pueda fluctuar dentro de unos límites normales, pero en ocasiones el desánimo y las fluctuaciones dejan de estar en este intervalo de normalidad y el adulto, el adolescente o el niño pueden llegar a desarrollar un trastorno depresivo.

Hablamos de fobia, cuando este miedo se manifiesta como un temor irracional muy intenso, angustioso y obsesivo, a determinadas personas, cosas o situaciones que suelen coartar la libertad de la persona que se encuentra constantemente realizando evitaciones, y sintiendo un miedo anticipado que provoca una reacción de ansiedad que produce malestar. Permanecer constantemente en esta situación nos puede dejar totalmente agotados y sin energía.

MIEDOS Y FOBIAS

El miedo tiene una función adaptativa, nos paraliza y a la vez activa nuestro sistema nervioso para poder evitar el estímulo temido. Se convierte en un problema cuando comenzamos a tener miedo ante situaciones no peligrosas, esto en ocasiones es debido a que algún hecho traumático del pasado o una mala experiencia está interfiriendo en nuestra vida.

ESTRÉS

El estrés es una parte normal de la vida de toda persona y en bajos niveles es algo bueno, ya que motiva y puede ayudar a las personas a ser más productivas. Sin embargo, el exceso de estrés o una respuesta fuerte al estrés es dañina ya que acaba produciendo un conjunto de sensaciones de malestar, desasosiego e inquietud psíquica.

En altos niveles puede predisponer a la persona a tener una salud general deficiente, al igual que enfermedades físicas y psicológicas específicas como infección, enfermedad cardiaca o depresión. El estrés persistente e inexorable a menudo lleva a que se presente ansiedad y comportamientos nocivos como comer demasiado o consumir alcohol o drogas.

 

Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que haga sentir a la persona frustrada, furiosa o ansiosa y lo que es estresante para una persona no necesariamente lo es para otra.

 

ESTRÉS POSTRAUMÁTICO Y TRAUMA

 

Aparece cuando la persona ha sufrido o ha sido testigo de una agresión física, amenaza para su vida o la de otra persona y cuando la reacción emocional experimentada implica una respuesta intensa de miedo, horror o indefensión (presenciar una agresión, abusos físicos en la infancia, violación, acoso sexual, agresión física, enterarse de una desgracia, amenaza con arma, accidentes, etc.)

Habitualmente la persona suele revivirlo intensamente en forma de pesadillas, imágenes y recuerdos constantes, tiene una respuesta de sobresalto exagerada, dificultades de concentración, irritabilidad, problemas para conciliar el sueño, evita los lugares o situaciones asociados al hecho traumático y rechazan hablar y pensar sobre lo sucedido.

 

Los síntomas pueden remitir o cronificarse dependiendo de las características personales pero una intervención adecuada puede evitar que el trauma se cronifique.

 

Una de las técnicas psicológicas mas adecuadas en este tipo de trastorno es el EMDR.

 

PÉRDIDA Y DUELO

El duelo es una reacción normal, necesaria y adaptativa a una pérdida (muerte, divorcio, facultades…), es un proceso que requiere un tiempo y durante este tiempo va cambiando debido a que la persona debe aumentar sus capacidades y aprender a vivir esa nueva situación.

Es muy importante tener en cuenta que no hablamos de una patología, pero para una persona es una crisis muy importante porque requiere una reorganización. También debemos tener en cuenta que en este proceso se pueden producir manifestaciones psicológicas, físicas y conductuales que cursan con malestar general.

 

Frecuentemente se suele sentir, rabia, abandono, tristeza, amargura, vacío, culpa, etc. y se necesita tiempo y proceso para volver al estado natural, ese proceso, que es el que llamamos duelo, finaliza cuando podemos hablar de lo que hemos perdido con la justa medida de dolor.

 

DOLOR

En ocasiones, el dolor asociado a determinadas enfermedades no es susceptible de mejora o de cura por medio de un tratamiento médico, otros síndromes como la migraña, las neuralgias o la osteoartritis  producen un sufrimiento constante a quienes lo padecen, es entonces cuando se suele recurrir a la intervención psicológica para ayudar al paciente a seguir funcionando pese a la presencia de su dolor, por lo que es bien conocida la presencia de psicólogos en las unidades de dolor de hospitales, debido a que la intervención psicológica es un buen complemento paliativo.

Esta intervención debe ir encaminada a controlar el dolor, o al menos, reducirlo de forma significativa, sin que produzca efectos secundarios, potenciando otros tratamientos que esté recibiendo y permitiendo a los pacientes utilizar ellos mismos el tratamiento, de modo que adquieran un nivel mayor de confianza y de independencia respecto al sistema sanitario, esto es lo que nos ofrece el tratamiento hipnótico “crear el bienestar a partir de un malestar, y sin que se produzcan efectos secundarios”, siempre dentro de un marco psicoterapéutico.

TABAQUISMO

 

Nuestro tratamiento con hipnosis para dejar de fumar consistirá en proporcionarle un conjunto de metáforas y autosugestiones en estado de relajación o hipnótico, para que su subconsciente las asimile, las haga suyas, y como consecuencia pueda abandonar el hábito de fumar. Se trata de que pueda cambiar esos hábitos de vida asociados al tabaco, y de forma gradual y progresiva las creencias que controlan y dirigen esos hábitos.

El tratamiento está dirigido a que la persona sienta esa fuerza y motivación para tener la firme decisión de abandonar el hábito y comenzar el trabajo conjunto (terapeuta-cliente) para mediante hipnosis y sugestión disminuir el grado de ansiedad ante la falta de tabaco, ya que a través de sugestiones la hipnosis le ayuda a que la necesidad de fumar no sea tan apremiante, además de enseñarle técnicas de autocontrol que le puedan ser útiles en cualquier momento que se requieran.

 

Los puntos clave del tratamiento son: Aumentar la motivación, aumentar su autoeficacia, disminuir la ansiedad ante la falta de tabaco, capacitarle a enfrentar la vida cotidiana sin tener la necesidad de fumar, buscar recursos internos que le ayuden, enseñarle habilidades para evitar recaídas, vencer las resistencias.

 

 

 

Si no ha encontrado lo que busca, puede enviarnos una consulta que será contestada por uno de nuestros psicólogos a la mayor brevedad posible.

 

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AlbaPsicologiaCuadro de texto: Alba Psicología

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